El Deportivo jugará este domingo su noveno partido de la temporada de Liga en Riazor y, al fin, el Concello da por finalizadas las obras en estadio. Otra cosa es que sea cierto que han terminado.

La situación es tan surrealista que el gobierno local, que en su día anunció esa conclusión para agosto, luego para septiembre, después para octubre y finalmente en noviembre por la disputa del Teresa Herrera, deslizó de tapadillo a través de su página web que las restricciones de tráfico en la zona segurían al menos hasta el 10 de diciembre. A día de hoy las da por finalizadas sin que nadie sepa dar razón sobre cuando se completará la iluminación en los fondos del estadio. Y el domingo habrá que seguir sorteando varias barricadas para acceder a las gradas, poca cosa dicen los que mandan. “Co remate destas actuacións, que se levaron a cabo con algunha molestia para a bancada pero que non afectaron á celebración de ningún partido, a mobilidade habitual na zona irase recuperando nos vindeiros días, unha vez se vaian retirando tanto o guindastre como outras infraestruturas que foron empregadas para acometer a obra”, escribe el alcalde Xulio Ferreiro en una curioso texto escrito en su Facebook.

En noviembre de 2017, Xulio Ferreiro y dos de sus concejales, Xiao Varela y José Manuel Sande, comparecieron en una presentación ante los medios a la que no invitaron al Deportivo para tratar de capitalizar la que tildaron como “mayor obra del Concello en cuatro años”. Y sacaron pecho porque se adjudicó por 7,2 millones de euros, un 13% menos del importe de la licitación. Pero lo barato es caro. Y la realidad muestra que eran precisos modificativos sobre ese precio que han cercenado la relación entre la firma responsable de la reforma, Arias Infraestructuras, y el gobierno local. Ahora la han zanjado a toda prisa.

El Deportivo tiene en su poder desde agosto los focos que ahora nadie sabe cuando se instalarán

Por el camino desde María Pita intentó desviarse la responsabilidad de un retraso con visos de perpetuidad si nadie lo remedia. Se deslizó que el retraso en el proyecto de iluminación era cuestión del Deportivo y en la Plaza de Pontevedra la respuesta fue inmediata para presentar en tiempo y hora los permisos necesarios. El club blanquiazul ha invertido 1,6 millones de euros en ese concepto y guarda las luces que deberían haberse instalado ya en los fondos de Marathón y Pabellón. Mientras tanto le ha dado más potencia a las que están sobre las gradas de Preferencia y Tribuna, que generan incomodidad en los espectadores por su potencia lumínica. Y asi seguirán.

Cuando el Deportivo zanjó esa situación la fecha de finalización de las obras era el 10 de septiembre, todo después de que plantease y consiguiese ante LaLiga jugar los tres primeros partidos fuera de casa, lo que no deja de ser un hándicap deportivo para comenzar la temporada. Las cubiertas no se acabaron, hubo que jugar partidos sin poder vender entradas en taquilla, con reubicaciones que afectaron a más de 8.000 abonados, con los marcadores apagados y el consiguiente perjuicio para los patrocinadores del club. “Dende hoxe xa podemos dicir que temos un estadio de primeira para unha afección de primeira e para un equipo que, se segue así, regresará pronto ao lugar que lle corresponde”, dice Ferreiro. Un estadio de Primera a media luz.