Pasaban los días y nada se sabía ni del candidato ni de la candidatura. Tampoco es que a Ciudadanos le preocupe mucho su cara electoral en A Coruña una vez esfumado el sueño de contar con Paco Vázquez. La idea que maneja la formación naranja es la de que pesará más su marca a nivel nacional que la personalidad o el programa de quien les lidere en las próximas elecciones municipales en la capital herculina. Eso sí, tampoco pueden permitirse el lujo de caer en los fiascos de anteriores comicios cuando pareció que habían reclutado a sus líderes en la cámara de los horrores.

Paz Gago es un bon vivant apenas reconocido en algún entorno elitista de la ciudad. Y ni siquiera ahí genera sintonías. Nunca gustó a las escasas bases del partido en A Coruña y mucho menos a Juan Carlos Rodríguez Cebrián, simpatizante naranja que no estaba cómodo con el candidato. Son pocos y les cuesta estar de acuerdo, pero Paz Gago suscitaba unanimidades. No gustaba. Tampoco en Madrid, donde la opinión de Cebrián tuvo peso, así que jamás hubo investidura y el catedrático de la UDC quedará para la posteriedad como un candidato nonato.

Ahora el partido de Albert Rivera busca una alternativa y acaricia la idea de confiar la cabeza de su lista a una mujer que tampoco es excesivamente conocida por los ciudadanos. La están peinando.

Obviamente a nadie se le ha pasado por la cabeza (todavía) elevar al altar mayor a Mourelo.