La Marea bate nerviosa y espumante, intranquila porque encadena desastres y los sondeos no son halagüeños. En el tránsito que va desde María Pita y la Plaza del Hunor se debate sobre estrategias, sobre como jugar la baza de la propaganda ante la campaña electoral que se les viene encima y que liderará, obviamente, el número siete de la candidatura. 

En ese proceso faltará una de las piezas que ayudó a vender la moto sin ruedas en 2015. Seguramente sin el mérito que se atribuye, que los egos a veces se disparan más de lo aconsejable, pero con un conocimiento bastante exhaustivo de las miserias de quienes gobernaron A Coruña en los últimos cuatro años, que por lo visto no son pocas. Esas vivencias las deja caer en pequeñas píldoras a través de twitter y generan no pocas incomodidades en la nomenklatura mareante entre el alborozo de opositores y medios de comunicación ávidos de tirar de hilos porque encuentran en esas publicaciones claves sobre las que indagar.

Un periodista vale más por lo que calla que por lo que cuenta, así que vamos a suponer que el destituido jefe de prensa de Xulio Ferreiro aplica esa máxima. En esas andan sus antiguos correlegionarios, alterados a cada puya y temerosos de que algún día suelte un petardazo en forma de mensajes de Telegram.

Repasemos, sin ir más lejos, las banderillas de esta semana: la Marea dejó de invertir 150 millones en cuatro años, no aplicó ni una sola idea propia, no tiene modelo de ciudad, ni dialoga ni llega a acuerdos porque los demás son “orcos de siete cabezas”, en marzo de 2016 la Marea le contó trolas a los vecinos de O Castrillón sobre su piscina, el año pasado fue uno de los peores en cuanto a ingresos municipales en los últimos años, la reducción de la deuda tiene que ver con no hacer inversiones públicas y le dijo a Rocío Fraga que dimitiese tras la crisis de los okupas. Pero no le hizo caso. Es decir, en María Pita los jefes de prensa aconsejaban a los concejales sobre su continuidad en el cargo (no hay constancia de que eso siga ocurriendo y en todo caso los políticos siguen sin hacer caso).

Todo esto, que parece irreal, sucede. Y lógicamente genera preocupación. La inquietud llega también a los fontaneros mareantes, que se han puesto manos a la obra en un intento de desacreditar a su garganta profunda y se inventaron, según el interesado, “una bromita tuitera” con una cuenta fake en las redes sociales que recordaba a la original. Lo cierto es que muchos, que no se fijaron en los detalles se creyeron el mensaje. Se ve que tampoco era tan descabellado. “É a peor idea que puideron ter”, espalló el ofendido, que, aunque dijese que no, lo estaba. Porque acabó con una advertencia a los graciosos: “Mellor que xoguen a videoxogos que con lume”.

Corrieron de carallo para cerrar la cuenta. No vaya a ser.