La Xunta iniciará en verano las obras de prolongación de la Vía Ártabra, en el tramo entre la N-VI y la AC-221 y con la inclusión de un modificado para poder conectarla con la AP-9 en cuanto el Ministerio de Fomento lo autorice. Así lo explicó la conselleira de Infraestruturas e Mobilidade, Ethel Vázquez, en un acto con la presencia de representantes de municipios como los de Oleiros, Bergondo o Carral, pero con la ausencia de otros como el municipio de Cambre, que rechaza el proyecto presentado por la Administración autonómica.

La presentación, en la Delegación de la Xunta en A Coruña, ha contado también con la asistencia del delegado territorial, Ovidio Rodeiro, y el director de la Axencia Galega de Infraestruturas, Francisco Menéndez, quien ha explicado que las empresas interesadas en ejecutar la obra tendrán de plazo hasta el 1 de abril para presentar sus ofertas. Se trata de una obra con un proyecto de ejecución de 36 meses, plazo en el que se haría también la conexión con la AP-9 si el Ministerio de Fomento emite el informe favorable y sin ser necesaria una nueva licitación.

La inversión total asciende a 40,59 millones de euros, incluyendo la conexión con la AP-9, se suma a las puestas en marcha ya con los enlaces de Meirás-Veigue; NVI-enlace de Meirás y Veigue-Lorbé, este último en servicio desde abril de 2017. El Gobierno gallego ya invirtió más de 70 millones de euros en los 10 km. en servicio de la Vía Ártabra, que son empleados por más de 4.000 vehículos cada día y contribuyen a mejorar el tráfico en el área de A Coruña. Sin embargo, la conselleira explicó que esa inversión será completamente aprovechado cuando esta carretera llegue hasta la AP-9, conectando a los vecinos de Sada, Cambre y Oleiros y acercándolos a la red de carreteras de altas prestaciones que vertebran el país

«Es un proyecto estratégico para la mejora de la movilidad», explica Ethel Vázquez. Ahora mismo están en servicio diez kilómetros de la vía, a los que, con la nueva obra, se sumarán otros tres. Con todo, alude la conselleira a la importancia de conectar esta vía con la AP-9. «Es fundamental y está planificada desde septiembre de 2004 cuando se aprobó el plan viario del área de A Coruña”. Al respecto, se mostró confiada en el visto bueno del Ministerio de Fomento, después de que, según comentó, «hace poco» este departamento ministerial les haya trasladado «que los estudios de tráfico de la Xunta eran correctos y que la conexión con la AP-9 es importante».

Sobre el rechazo del ayuntamiento de Cambre, ha afirmado que el proyecto se basa en «criterios técnicos exigentes». «Sorprende que un ayuntamiento pida una alternativa con mayor afección a su territorio», argumentó a este respecto. El Gobierno gallego le propuso a los ayuntamientos del área a idea de avanzar por un primer tramo entre la N-VI y la AC-221 y que supone la mayor parte de la obra a ejecutar hasta la la AP-9. Así, mientras la Xunta avanza con el primero trecho de obras, si le da margen a Fomento para que emita la citada autorización. La responsable de Infraestructuras indicó que esto ya supone una mejora en las comunicaciones para los vecinos y también para algunos de los polígonos empresariales más importantes de la comarca, como lo de Bergondo, Iñás y Espíritu Santo.