Hubo un tiempo en el que la llegada de un presidente del Gobierno a A Coruña era un acontecimiento, un tiempo en el que llenaba hasta los topes el Palacio de los Deportes y militancia, afines o interesados se movían para acudir a escucharle. Hubo un tiempo en el que los socialistas coruñeses tenían capacidad de convocatoria. Hubo un tiempo en el que congregaban a políticos de entidad.

Este domingo Pedro Sánchez y los socialistas coruñeses se congregaron en un polideportivo de barrio. La visita pasó absolutamente desapercibida en la ciudad. Los palmeros se apresuraron a glosar el abarrote, la capacidad para atraer a las masas y el hecho de que se quedase gente a las puertas del recinto sin poder acceder a él. Así fue. Un grupo de trabajadores de Alcoa se congregó allí y sufrió varios zarandeos: “Non somos ultras, somos obreros”, lamentaron ante el mitin del partido que antes presumía de representar esa condición y que ahora lo reduce a una mera cuestión de nomenclatura.

Pedro Sánchez tuvo la oportunidad de pararse cinco minutos a dialogar con los trabajadores, pero despreció esa opción. Vendió su moto ante las cámaras y los micrófonos: “En estos nueve meses hemos aprobado el Estatuto de Consumidores de Electrointensivos”, explicó en una mentira tan palmaria que hasta sonroja porque ni siquiera ha presentado un borrador de ese estatuto.

Entre milongas el acto dejó imágenes para el recuerdo. No las del incendiario que ha quemado el partido en A Coruña con unas listas que han desatado la indignación entre una mayoría de militantes cada vaz más desencantada. Lage Tuñas no sale en las fotos. Se cuida de aparecer en ellas. Siempre hay que desconfiar de aquellos que se sienten cómodos en las entretelas. Mientras tanto Inés Rey lucía encantada en su papel de gregaria.