Inditex, número uno mundial de la industria textil y matriz de Zara, registró en 2018 un beneficio anual en alza de 2%, a 3.444 millones de euros (unos 3.880 millones de dólares), por debajo de las previsiones de los analistas. Su facturación fue de 26.150 millones de euros, en alza de 3%, indicó Inditex, que superó ampliamente a sus dos principales competidores, el sueco H&M y el japonés Fast Retailing (Uniqlo), que terminaron su último ejercicio con una facturación inferior a los 20.000 millones de euros.

De todas maneras, los resultados fueron inferiores a los esperados por los analistas interrogados por la agencia financiera Factset, que preveían en promedio unos 3.489 millones de euros de beneficio y 26.350 millones de cifra de negocios para este ejercicio, del 1 de febrero de 2018 al 31 de enero de 2019.

Así, poco después de la apertura de la Bolsa de Madrid el título del grupo perdía 5,02% a 24,95 euros en un mercado en baja de 0,30%, pese al anuncio de un aumento del dividendo a los accionistas.

Inditex afirmó haber sufrido el impacto de las tasas de cambio, sin las cuales su beneficio habría escalado un 12% y su cifra de negocios un 7%. En términos de ventas a un número de tiendas constante, el grupo con sede en Arteixo, Galicia (noroeste de España) no alcanzó el objetivo que se había fijado en el segundo semestre, con un crecimiento de un 3% frente a un esperado entre 4 y 6%. El número de puntos de venta del conjunto de sus marcas (Pull&Bear, Massimo Dutti, Bershka, Stradivarius…) se recuperó ligeramente, a 7.490, luego de haber descendido en el tercer trimestre. 

Inditex había justificado dicha baja por una estrategia de priorizar tiendas más grandes y en sitios más emblemáticos por encima de la cantidad. De hecho, el grupo dirigido por Pablo Isla vio la superficie total de sus tiendas aumentas un 5% y su número de empleados en 1,5%. En consecuencia, sus costes de funcionamiento también aumentaron, un 4%.

El presidente del grupo, Pablo Isla destaca que el número de empleados en España ha registrado una evolución “ligeramente positiva” y ha precisado que la absorción de tiendas no supone una reestructuración de plantilla, ya que todos los empleados son recolocados en las nuevas tiendas que se abren. “Toda absorción tiene que ver con una apertura, no hacemos cierres puros, el 90% de las absorciones tiene que ver con una apertura”, afirma. La compañía gallega ha anunciado además una nueva política de dividendo, con un alza del pay out al 60% y un dividendo extraordinario de un euro. 

Inditex invirtió cerca de 1.600 millones de euros, principalmente para articular mejor sus ventas en línea y en tiendas físicas, su principal línea de desarrollo para el año 2020. Las ventas a través de Internet progresaron un 27% a 3.200 millones de euros, un 12% de su cifra de negocios total. Zara, marca emblemática del grupo que representa dos tercios de sus ventas, implementó en 49 mercados el sistema RFID de etiquetado por radiofrecuencia, que le permite gestionar mejor sus existencias.