Este jueves arrancan las 48 horas más decisivas para la Agrupación Socialista Coruñesa de la última década. El partido del puño y la rosa se encuentra al borde de la implosión por las rencillas internas y la dirección gallega, encabezada por Gonzalo Caballero, tiene que decidir si deja como está la cacicada de Valentín González Formoso y su Sancho Panza particular, Lage Tuñas, o si cumple con la nueva esencia del partido y respeta la voluntad de las bases y los militantes conocida a través de las votaciones directas.

Caballero tiene un dilema moral. Sabedor de que su capacidad de maniobra es mínima y de que en Madrid, donde desde hoy se reúne el comité de listas que debe sancionar las propuestas de toda España, apenas tiene el peso de una pluma sobre la estructura pedrista. Tiene que elegir entre resignarse y ceder el control absoluto de la lista coruñesa a su más encarnizado rival interno de cara a las autonómicas del 2020, su verdadero objetivo, a través de su Sancho Panza, o si da la batalla y defiende a los militantes de su partido, los mismos que le dieron la victoria ante el ahora defenestrado Juan Villoslada. La alternativa, como siempre, es ponerse de perfil con el único afán de salvar su culo.

El malestar en la Agrupación Socialista Coruñesa es palmaria. No solo se ha ignorado la voz (y el voto) de sus militantes, sino que se ha rellenado la lista de futuros concejales de palanganeros y paracaidistas cuyo principal interés no es la ciudad, sino sus propias cuitas personales, fundamentalmente la de seguir cobrando.

Es el caso de Lage Tuñas, de Noia, al que nadie reconoce como militante de la Agrupación Coruñesa, casi ni como socialista después de haber sido asesor de Transparencia de Baltar, a pesar de su cambio de domicilio; del propio Villoslada, un ourensano radicado en Oleiros que se negó hace apenas tres meses a encabezar la lista a María Pita y que ahora purga su pena en un octavo puesto que parece imposible de salir, a pesar de la inutilidad evidente de los mareantes.

Qué decir de Yoya Neira, viviendo del erario público desde el 2004 y la concejala más antigua de la corporación, que ya ha dado muestras del valor de su palabra con su último bandazo. Tras anunciar a todo el que la quiso oír que no volvería a presentarse, ha aprovechado el ramalazo de fortuna y el descontrol del partido para hacerse la fuerte en la lista y colocarse en el número 3, apuntalada por el lucense Fran Dinís Díaz Gallego, cuyo Twitter evidencia su simpatía por los mareantes y el desprecio más palmario por los dirigentes que hicieron grande a su partido en la ciudad y en Galicia. Él también sueña con seguir los pasos de su mentora y dedicarse a la cosa pública para tener un sueldiño decente.

Gonzalo Caballero tiene ante sí el reto de reparar la afrenta a la militancia que han perpetrado Valentín y su Sancho Panza. En juego está no solo la defensa de la esencia del Partido Socialista, sino el control de la Agrupación después de las municipales. Con Eva Acón aislada y rodeada en el grupo municipal, sus días al frente de la Agrupación están contados. Y, si Gonzalo cumple y restaura el orden votado, se ganará el respeto y el trabajo de unos militantes que ahora están completamente desmovilizados.

La Agrupación Socialista tiene más de tres décadas de existencia a sus espaldas. Estaba antes de Inés Rey y lo seguirá estando después de ella. Y de Eudoxia, los cocacolos, el Sancho Panza de Noia, el clan de la bruja y los matemáticos de prácticas que ahora pugnan por su control. A ver si Gonzalo acierta, aunque sea por una vez.