El Deportivo juega hoy un importante partido en Oviedo y lo hará bajo la atenta mirada de un censor que para muchos es inesperado. Obviamente lo es para aquellos que no están al tanto de lo que sucede en los medios de comunicación y como gestionan sus intereses. Muchos se declararon sorprendidos, y no era la primera vez, cuando hace unos días La Voz de Galicia le soltó una sonora bofetada a los responsables del Deportivo con un artículo que tenía un tono propio de los más incansables críticos de la directiva que preside Tino Fernández. Lo era desde el título: “La afición, tranquila, no podemos bajar”. Y los argumentos se desgranaban con un tono propio de los seguidores que más se han preocupado de humillar a los rectores actuales del club echándoles en cara lo resolutivos que son con todo aquello que no tiene que ver con el balón. Obviamente, en el texto no faltaba la referencia en el primer párrafo a Lendoiro y la deuda que generó.

Por ahí van los tiros. Durante mucho tiempo se identificó a La Voz de Galicia como uno de los principales sostenes del presidente deportivista. “Fuera La Voz de la Plaza de Pontevedra”, gritaban en las redes sociales los opositores a Tino, que no son sino, en su mayoría, groupies de Lendoiro. Durante bastante tiempo dio la impresión de que La Voz estaba, en efecto, en el club, impresión que no es del todo errónea, pero sí matizable. El diario sabonita tuvo la habilidad de encontrar buenas fuentes en el club, aunque en realidad también con Lendoiro las tenía. Pero Tino Fernández jamás acabó de conectar con los modos y maneras del diario más vendido de Galicia. Las noticias llegaban a Sabón desde otros canales que no eran los del presidente, en especial en aquel primer verano con la nueva directiva en el cargo cuando el periódico no solo informaba puntualmente de todos los movimientos del Deportivo en el mercado sino que llegó a ofrecer ternas de refuerzos al estilo del difunto Depor Sport.

Esas filtraciones fueron decayendo con el tiempo porque Tino les declaró la guerra y se tomó como una cuestión personal acabar con ellas y que reinase la idea de que todo lo que se debatía en su despacho se sabía de inmediato en la redacción de La Voz. Cayeron de manera sustancial primero cuando hubo un movimiento de poder en el reparto de funciones dentro del club y después en cuanto se produjo la salida de una persona de la Plaza de Pontevedra. Desde entonces se acabaron las exclusivas. Con él se fue La Voz de allí incluso antes de que el anterior director deportivo cesase de sus funciones. Obviamente los responsables del periódico trataron de hacer su trabajo y tejer nuevas fuentes, pero fracasaron en el intento. Las que tienen o están muy secas o se hacen los sedientos, por muchas tazas que tomen. Los canales de comunicación se cortaron porque además tampoco los responsables comerciales del periódico estuvieron lo suficientemente vivos como para proponer en su momento alianzas comerciales con el club al estilo de las que hizo La Opinión. 

Sin fuentes y sin noticias, un acontecimiento acabó de dinamitar las relaciones Tino-Voz. A pesar de las fortísimas presiones, la directiva del Deportivo decidió por unanimidad no recurrir el el auto de sobreseimiento de la investigación judicial al expresidente blanquiazul, Augusto César Lendoiro y al exasesor jurídico del club, Germán Rodríguez Conchado, por presuntos delitos societarios en la entidad. Consideró el club que aceptar el archivo de la causa era «la mejor decisión para los intereses del club» y recordó que tras la denuncia dos accionistas por delitos societarios poniendo de manifiesto la presunta existencia de perjuicios económicos para el Deportivo, el Consejo de Administración cumplió con su obligación de personarse en el citado procedimiento y colaborar con la Justicia. “Corresponde cerrar este complejo capítulo y abrir una nueva etapa en positivo en la que el presente y el futuro del Deportivo sean la exclusiva preocupación de todos, sin excepción alguna”.

Pero La Voz es la excepción. La decisión del Deportivo cayó en Sabón como un balde de agua helada. Pero el diario debe manejarse con cuidado: la batalla planteada durante años contra el expresidente para denunciar sus indudables tropelías económicas le ha dejado herido ante un amplio sector de la afición y la sociedad coruñesa. Disparar contra los nuevos inquilinos de lo que Lendoiro denomina silla eléctrica podría desatar nuevos resquemores y la sensación de que al periódico no solo no le vale nadie sino que quiere volver a los viejos tiempos en los que imponía presidentes en el Deportivo. Así que, pacientemente, tocó esperar a que la pelota no entrase para sacar el trabuco.

El Deportivo se ha instalado en la mediocridad, el conformismo y la resignación, la plantilla se ha acomodado y desde el club el mensaje que se difunde es el de que todo está bien. El trabajo en el mercado de fichajes de invierno fue un fracaso y el entrenador no deja de quejarse sobre el desastre que le rodea. Nadie da la cara a su alrededor. Esa es la situación que dibuja La Voz de Galicia, el mismo diario que ahora suele abrir sus páginas de deportes con información del Real Madrid o la selección española y el pasado 2 de febrero estimaba, orgulloso, que tras el mercado de invierno el Deportivo tenía “plantilla suficiente para ascender”. Entonces el mercado de invierno no le había debilitado, se paraba en reseñar el “brillante rendimiento de sus jugadores clave” y concluía que Natxo González disponía de “intérpretes suficientes”. 

Todo llega en un contexto en el que los fichajes del Deportivo ya no se anuncian en los periódicos o en las emisoras de radio sino en la web del club, o en todo caso se filtran desde el lugar de origen. La plaza de Pontevedra se ha bunkerizado en los últimos meses, el rastro de las filtraciones se ha perdido, Tino posa en las fotos con Lendoiro y apuesta por dotar a esa relación de la normalidad institucional que se merece quien presidió el club durante un cuarto de siglo y lo llevó a sus mayores triunfos, aunque se intuya un cierto rechinar de dientes por parte del expresidente, que no termina de aceptar un papel de jubilado. Ultras, incansables defensores de Augusto en las redes sociales y nostálgicos varios se miran y no terminan de entender que sucede: ¿Tendrán ahora que dejar sitio en la nave para marchar con Tino contra un enemigo común? ¿Será La Voz quien, sin querer, cohesione al tinismo con el lendoirismo?

Casi mejor para todos que el equipo vuelva a ganar partidos. También para La Voz.