Pavor, miedo, desilusión… ¡Qué desastre!, se oía decir en los prolégomenos de la cita por excelencia del socialismo coruñés el pasado viernes. El viejo gimnasio del colegio Curros Enríquez, en Monte Alto, era el corazón del partido hegemónico en la ciudad. Paco Vázquez institucionalizó el inicio de cada campaña en aquel centro por lo que simbolizaba: la educación, un barrio obrero, las obras de mejora del Ayuntamiento… Javier Losada respetó el legado y Mar Barcón también. Inés Rey y Eva Acón, esa extraña pareja que no se habla más que en los actos públicos y se apuñalan tras las bambalinas, tomaron el relevo en el arranque de las generales del “Haz que pase”. Y los peores miedos de los pocos sensatos que restan en las filas de la Agrupación Socialista Coruñesa se desataron al ver el nulo poder de convocatoria de sus actuales “líderes”.

Apenas 78 personas, incluidos los asesores de comunicación de los candidatos, acudieron al desangelado pabellón que antes ejercía como caldera de los sentimientos del puño y la rosa, cuando luego todo acababa on unas tazas de vino en Odilo. Ni las mentiras de Tezanos sirven para movilizar a un partido desangrado por sus peleas internas.

Si antes había codazos para conseguir un trozo de pared en el que apoyarse, y ya no digamos una silla, el mitin del viernes parecía una reunión de ventas de vajillas o una cumbre de tuppersex, la del viernes fue la peor entrada que se recuerda en un acto convocado allí por el PSOE.

Entre aquellas paredes debutó como candidata al Senado una jovencísima Inés Rey hace 18 años. A buen seguro que un simple repaso mental de las imágenes de aquel día, que tampoco fue de lo más concurridos de la historia del vazquismo, con las registradas este viernes le habrá servido para reflexionar sobre la pésima influencia que sobre ella ejercen el clan de la bruja, el Sancho Panza de Noia y esa corte de aduladores que intentan aislarla de la realidad haciéndole creer que el camino hacia María Pita está expedito. En Monte Alto, en las Atochas y en particular en Curros recibían a los socialistas como gente de la casa. ¿Quién conoce allí a Lage Tuñas? ¿Qué les puede explicar?

Los números no mienten. Inés Rey, candidata a la alcaldía, Pablo Arangüena, número dos del PsdeG, Obdulia Taboadela, candidata al Senado y esencia del pensamiento yoyista, y Eva Acón, secretaría local, lograron reunir a menos de 80 personas.

Decía Inés que los 112 que apoyaron en primarias a Acón no eran representativos de lo que pensaba la Agrupación. ¿Que tendrá que decir ahora con su particular percepción matemática? Apenas la octava parte de la militancia censada acudió a la llamada de sus teóricos referentes. Menos de la quinta parte de los que votaron en las primarias locales. Apenas un tercio de los que votaron a Inés Rey en la segunda vuelta y algunos menos de los que le dieron su aval.

Muchos motivos para pensar, Inés. Igual con los debates de la SER no te llega para convencer a los coruñeses.