Cojan palomitas y siéntense a contemplar el nuevo desprecio del Gobierno de Pedro Sánchez a la ciudad de A Coruña, ese sitio lejano de la esquina del país. El ejecutivo de Madrid ha decidido autorizar un enlace de la AP-9 con el aeropuerto compostelano de Lavacolla mientras hace caso omiso a unas mejoras coruñesas igual o incluso más necesarias. Sin ir más lejos, la ampliación de Alfonso Molina (en la que sí aparecen decenas de carteles propagandísticos a favor del sanchismo) o la creación del vial 18, conexión de la tercera ronda con la propia AP-9 que ayudaría a reducir el nivel de tráfico de la salida y la entrada más concurridas de A Coruña.

El Gobierno de Mariano Rajoy aprobó la reforma de la avenida herculina en 2018, pero no ha habido ni rastro de cualquier atisbo de avance desde el momento en el que el socialismo se agenció el poder con su moción de censura. Los coruñeses son ciudadanos de tercera para Pedro Sánchez, cuyo Ministerio de Fomento sí se molestó en trabajar en el mencionado enlace santiagués y en ejercer triunfalismo: «Permitirá descongestionar tráficos del actual enlace de Santiago Norte de la AP-9 en horas punta, donde confluyen tanto los tráficos que se dirigen hacia el centro ciudad como los generados por los polígonos industriales». Precisamente lo que necesita A Coruña y lo que no se molestan en desbloquear. Martiño Noriega, por cierto, no dijo ni pío sobre la más que probable utilización electoral del anuncio. Por si los pactos, suponemos. Mientras tanto, los coruñeses también deben aguantar la inacción de un Gobierno local que solo menciona su «decepción» con este tema cada vez que el Ejecutivo de Sánchez hace caso omiso a las necesidades de la ciudad de la esquina del país, o directamente la desprecia con cuantías presupuestarias ínfimas.

¿Qué supondría para la ciudad la ampliación de Alfonso Molina? Según el propio Gobierno popular que aprobó el proyecto, «mejorar la funcionalidad, la capacidad y la seguridad vial de la avenida» gracias a vías de servicio laterales en ambos sentidos de circulación (para reordenar los accesos ya existentes), la reforma del enlace de Ponte da Pedra con la AC-14, Matogrande y el túnel de Eirís. También se aplicarían mejoras en la integración urbana y ambiental de la avenida. Habrá pensado Pedro Sánchez que para buscar el voto de A Coruña ya era suficiente inundarla con fotos suyas.