Todo para el final, como los malos estudiantes. La Marea Atlántica ha protagonizado un vano y hasta ingenuo intento de licitar el proyecto de la más que prometida piscina de O Castrillón, ya que a Xulio Ferreiro y Xiao Varela les parecía bien hacerlo antes de la aprobación definitiva del mismo modificativo de crédito que posibilitaría los dos millones de euros de coste de la obra. Empezar la casa por el tejado, vaya.

La oposición, en pleno, tumbó esta idea de bombero de los ocupantes del consistorio y criticó sus repentinas prisas fruto del escaso mes que resta para la celebración de las elecciones municipales: «No se puede ni autorizar o publicar la licitación, ni las empresas pueden presentar ofertas porque pueden sufrir variaciones. Es un engaño porque ahora vendrá el período de sombra, se les echará encima y no lo podrán anunciar. Lo que quieren anunciar es algo que no se podrá licitar hasta que no tengan aprobados el proyecto y el dinero para hacerlo», denuncia Rosa Gallego, número 2 del Partido Popular en los comicios locales. PSOE y BNG tampoco se quedaron atrás en la ristra de quejas.

Antes del embrollo, la Marea Atlántica anunció que el consejo de Emsva (Empresa Municipal Vivienda, Servicios y Actividades) daría luz verde a la tramitación de la piscina, pero el punto fue inmediatamente eliminado del orden del día por la misma empresa porque ni siquiera está terminado el propio proyecto de la obra. El propio asesor jurídico de Emsva calificó el orden como «irregular». De risa, como la explicación de Xiao Varela (responsable de urbanismo del Concello): «Queríamos adiantar traballo», comenta, como si la piscina de O Castrillón fuera un asunto surgido hace un par de semanas.

La única realidad es que, hasta ahora, durante los ya casi cuatro años de mandato mareante no se ha movido un dedo en lo que se refiere a este tema. Solo para tuitear promesas: «O goberno da Marea Atlántica rescatará investimentos decisivos que o PP e o PSOE tumbaron cando lle dixeron non aos orzamentos de 2019», llegó a publicar la cuenta oficial de la organización, como si la culpa fuera del mundo y no suya. Marea Atlántica ya prometió en 2017, por ejemplo, la construcción de la piscina. Lo hizo en el propio barrio de O Castrillón, donde confirmó que la infraestructura estaría lista en 2018. Ni rastro de ella, como en abril de 2019, cuando han llegado las prisas.

El PP calificó como engaño electoral el consejo de administración de Emvsa. «El Gobierno municipal pretendía aprobar la licitación de la obra sin haber aprobado previamente el proyecto técnico, que se desconoce, y sin tener el dinero(2 millones de euros) porque está incluido en el modificativo en trámite que no se ha aprobado definitivamente tras las alegaciones del BNG y de varios particulares», explicaron.

El propio asesor jurídico de la empresa municipal afirmó que el asunto era “ingeniería legal” y el Secretario municipal, que también lo es de Emvsa, consideró irregular la forma en que se planteó el asunto. No se puede aprobar una licitación de obra sin que se haya aprobado antes el proyecto, que podría sufrir variaciones, y de esta manera saber el coste exacto y las condiciones reales de la obra.

Ante las evidencias aportadas por el PP en el consejo, el resto de oposición se sumó a las mismas y la Marea se vio obligada a retirar el asunto porque lo único que pretendía era vender humo a los vecinos del Castrillón sin cumplir los trámites legales tras no hacer nada en cuatro años.