Arela, A Caracola, Monte Alto, Luis Seoane, Os Cativos, Carricanta, Los Rosales, Agra do Orzán y Cervigón. Esas son las escuelas infantiles municipales con las que cuenta A Coruña actualmente, aunque eran las mismas en 2015. Las dos últimas las inauguró el Gobierno del Partido Popular, y desde entonces sus sucesores de la Marea Atlántica no han movido un dedo para inaugurar más.

Y no será porque sobren plazas. Las solicitudes de admisión se han incrementado a lo largo del mandato de Xulio Ferreiro en aproximadamente 400, hasta llegar a unas 1.200 que para nada quedan cubiertas con las poco más de 800 vacantes que permanecen congeladas desde hace cuatro años. Las críticas no se han hecho esperar, pero es la cercanía de las elecciones municipales la que ha obligado al consistorio mareante a actuar para no saltar a la campaña como una especie de maltratadores de niños. Que está realmente feo.

El alcalde de A Coruña sorprendió a propios y extraños con una visita a Santiago de Compostela, motivada por su inmediato interés en abrir más escuelas. Allí, y siempre acompañado por la mujer florero Silvia Cameán (responsable de Xustiza Social del Concello), se reunió con la conselleira de Política Social. Fabiola García fue testigo de este cambio repentino de prioridades por parte de Ferreiro, que ahora quiere solicitar a la Xunta de Galicia la creación de dos centros infantiles. Para ello ha propuesto que el organismo autonómico ceda las debidas competencias al desgobierno coruñés, o en caso de que no sean tan primos, que por lo menos exista una cooperación entre ambas organizaciones en la que el Concello ponga los terrenos y la Xunta ejecute los propios trabajos.

La reunión, según el alcalde coruñés, fue positiva: «Foi fructífera, houbo receptividade e se acordou iniciar unha vía de diálogo a nivel técnico. Penso que quedou clara a disposición de traballo por ambas partes para poder levar adiante a construción de dúas infraestruturas moi necesarias, dada a demanda existente de prazas para alumnado de 0 a 3 anos na cidade». Necesarias ahora, que se acercan las elecciones. ¿Para esto cuatro años de espera y de inacción absolutas?

Hay quien no admite una incoherencia como esta, como la socialista Inés Rey, aunque tampoco esté precisamente para hablar de ello: «Es lamentable la falta de planificación y los errores continuos en los cae el alcalde. Quiere intentar vender que hace lo que no ha hecho en cuatro años de mandato, cuando falta mes y medio para las elecciones». No hay nada como la proximidad de unos comicios para que los gobiernos empiecen a hacer cosas.