Divierte encontrar una definición escrita por la propia Inés Rey, candidata socialista a la alcaldía de A Coruña, sobre los actuales ocupantes de María Pita: «Mesianismo sin hechos que siempre ve la paja en el ojo ajeno, pero nunca la viga en el propio». Resulta cómico porque es una frase que podría caracterizar a Inés Rey perfectamente, la misma persona cuyo ego y ganas de ganar sirvieron para menospreciar cualquier asamblea o votación primaria. Y aún así venció por los pelos. La candidata del PSOE coruñés, irónicamente, proclama a su vez que multiplicar los votos a su partido es acabar con ese mesianismo. Pues bien.

Lo hace mientras a su partido le echa flores tan grandes como las de su logotipo, aunque sea a base de mentir o de decir medias verdades: «Si algo ha caracterizado la trayectoria del Partido Socialista en la ciudad es la responsabilidad con ella y con los coruñeses. La tuvimos cuando el pasado año votamos a favor de los presupuestos municipales presentados por el gobierno de la Marea Atlántica. Un voto de confianza con el que se acababan las pueriles excusas del bloqueo o la falta de colaboración».

No comenta nada, sin embargo, del pliegue de filas que protagonizó su misma organización cuando Xulio Ferreiro y sus amigos propusieron a los socialistas olvidar selectivamente las irregularidades en las expropiaciones del Castro de Elviña, realizadas durante mandatos de la rosa y el puño y con resultado de un pago de no pocos millones de euros que pagan los mismos coruñeses a los que menciona en la frase anterior. Esos mismos a los que «ayudó» votando los presupuestos anteriores, por «responsabilidad». Todo a cambio de aprobar un modificativo de crédito que el propio PSOE criticó día sí y día también. Venderse por un plato de lentejas.

¿Dónde está la responsabilidad ahora? Vote a Inés Rey para que A Coruña sea «la que usted quiere». Sin contradicciones o pliegues para salvar la cara propia.