Más allá del nepotismo para que sus acólitos prosperen en el escalafón de las listas, el ridículo y la inacción de Valentín González Formoso al frente de los socialistas de la provincia coruñesa se pone de manifiesto en un detalle estremecedor para el partido fundado en su día por el ferrolano Pablo Iglesias. En cuatro de los 20 municipios del área metropolitana de la capital provincial el PsdeG-PSOE ha sido incapaz de articular candidaturas. No es que el Partido Popular las presente en todas las circunscripciones sino que incluso el BNG lo hará en dos más que los socialistas.

No se podrá votar a ningún representante del partido de Valentín ni en Vilarmaior, donde solo se podrá elegir a la lista del PP, ni en Vilasantar. Tampoco en Curtis, donde ya no hubo candidatura en 2015 y tras cuatro años los socialistas han sido incapaces de hacer florecer de nuevo a su partido. En Abegondo tampoco los votantes encontrarán papeletas socialistas en las elecciones municipales del 26 de mayo. 

No estamos ante una cuestión baladí en lo que respecta a la cerrada batalla que se prevé por el poder en la Diputación, donde además la nefasta gestión de Valentín y su Sancho Panza Lage Tuñas puede acabar desalojando a la entente entre socialistas, nacionalistas y mareantes. La relación entre la dirección del partido, más preocupada de mantener esos equilibrios, y los concellos vecinos a A Coruña no ha sido fluida. Tampoco estuvieron alineadas las opiniones entre los socialistas coruñeses y los de la comarca en cuanto a la constitución de un área metropolitana que trató de impulsar Xulio Ferreiro.