La «red ciclable» del Concello y su talento para la generación de conflictos es incomparable. Esto es así. El afán de Díaz Grandío por convertir A Coruña en «la capital ciclista de Galicia» ha conseguido que al final los propios usuarios de bicicletas se sientan marginados y despreciados por el resto. Por ejemplo, tirando chinchetas en el tramo del carril correspondiente a la avenida de A Pasaxe. Los ciclistas no se sienten seguros, y cargan directamente contra Xulio Ferreiro y sus amigos en lo que consideran un proceso de concienciación realmente mejorable: «No han llevado a cabo ningún ejercicio didáctico que explique a la gente cómo tiene que comportarse con el carril bici. Demandamos al Ayuntamiento que igual que informa de todas sus actividades a través de las redes sociales también debería hacer lo mismo en este caso. No solo es que los conductores no saben cómo comportarse, es que tampoco lo saben los ciclistas”, asegura uno de ellos.

En un rebote de los acontecimientos, el desprecio continuo a los usuarios de vehículos privados que ha protagonizado el Concello durante la implantación del carril, como la eliminación de varias plazas de aparcamiento («sacrificios»), tiene a los mismos ciclistas como chivos expiatorios. Los primeros cargan contra los segundos, que según sus asociaciones deben aguantar menosprecios casi a diario: «También bajan las plazas cuando se habilitan para motos, o para personas con discapacidad. Lo que hay ahora es odio al ciclousuario por parte de la gente que no lo es. Les gritan que no pueden estar en la calzada, que vayan al carril bici».

Solo queda darle la enhorabuena a los promotores de tal exitosa medida por la creación de esta absurda confrontación.