No ha sido un buen fin de semana para las formaciones llamadas «Marea» de una u otra manera. El batacazo de la liderada por Luis Villares (En Marea) en las elecciones generales se oyó hasta en Groenlandia, y la de Xulio Ferreiro (Marea Atlántica) teme ahora que los resultados individuales de la ciudad de A Coruña se repitan en las municipales de dentro de poco menos de un mes. Sin embargo, al líder mareante de origen herculino se le ha ocurrido una fantástica idea para paliar el miedo a un golpetazo igual de potente que el de su no tan querido Villares: atribuirse a sí mismo los resultados del Partido Socialista representado por Pedro Sánchez: «En las municipales apostamos por ser la referencia para la mayoría de progreso que votó ayer en las generales. Muchos de los ciudadanos que dieron su confianza a Pedro Sánchez se verán reflejados en nuestras políticas», comentó Ferreiro, mientras aclaraba que eso «no es mimetismo». Pues menos mal. Argumenta esta afirmación con la similitud de sus dos programas en cuanto a «solidaridad social», «feminismo» e «innovación democrática». Nada como utilizar la victoria ajena para sacar pecho y tapar tus vergüenzas. Eso sí, ya no está tan contento con el sector socialista que se enfrenta a él en las municipales: «Su comportamiento dista mucho de los valores con los que se presentó Pedro Sánchez a las generales».

Lo que realmente le preocupa a Ferreiro es que, en caso de respetarse con un mínimo de fidelidad los resultados coruñeses de las generales, Inés Rey probablemente le arrebataría el preciado sillón de María Pita. En la ciudad herculina dominó el socialismo con un 31,4% de los votos, casi veinte puntos más que un Unidas Podemos que quedó relegado como tercera fuerza. La Marea, en su momento gran defensora del partido de Pablo Iglesias (al que ahora Ferreiro no se atreve a apoyar públicamente), baja y le queda menos de un mes para impedirlo. En Ferrol el partido morado también bajó del segundo al tercer puesto, el mismo que ocupa en otro de los enclaves mareantes: Santiago de Compostela.

Habrá que ver qué ocurre en las elecciones municipales, pero lo que ya está saliendo a la luz es el manifiesto nerviosismo de Ferreiro y sus amigos ante un posible abandono del caliente sillón del consistorio.