María García es la responsable de la concejalía de Medio Ambiente del Concello de A Coruña conocida por pasarse una semana en Chipre mientras la ciudad rebosaba de basura a finales del pasado mes de enero. A falta de un mes para las elecciones municipales tiene paralizados todos los contratos de importancia relacionados con su misión. No es de extrañar que A Coruña se haya ganado a pulso una dolorosa fama de «ciudad sucia» en los últimos cuatro años, cuando sin ir más lejos el contrato de recogida de basuras lleva extinto desde comienzos de 2017. El de limpieza viaria viaja por el mismo camino, y el de tratamiento de residuos con la planta de Nostián concluye a finales del actual 2019. Con riesgo real de huelga de sus trabajadores, por cierto, si la nueva concesión no incluye una revisión de sus salarios. No es precisamente poco trabajo para María García, encantada de haberlo dejado todo para el final, y que cuatro semanas antes de los comicios se arriesga a pasar a la historia de la ciudad como la principal responsable de que estudios como los de la OCU la sitúen en el podio de lugares que más han empeorado su limpieza en los últimos años.

La situación del nuevo contrato de recogida de basuras es totalmente incierta. La concejala de Medio Ambiente se encontró con una queja proveniente de la segunda empresa con mejor valoración en el concurso de adjudicación, que denunciaba la situación irregular de la primera. Ella misma se encargó de confirmar que la denuncia «no paralizará el proceso», pero sin ni siquiera saber si prosperará o no. Como lanzar una moneda al aire.

No pasaría nada si, como bien se recuerda anteriormente, la ciudad llevara desde 2017 sin una situación en regla de tal servicio o solo quedara un mes para las elecciones. María García, desafortunadamente, no puede decir lo mismo del contrato de limpieza viaria. Su luz verde fue totalmente parada recientemente por el Tribunal de Contratación, a petición del sindicato STL, por la existencia de irregularidades en el pliego de condiciones. ¿Qué irregularidades? Se incluían en él los sueldos de 2018, no los de 2019. Cientos de miles de euros de diferencia, que no es poco. Un error que demuestra directamente (y una vez más) la total incompetencia del Concello en ciertos aspectos.

Por si fuera poco, otro contrato como el de mantenimiento de jardines históricos (valorado en aproximadamente medio millón de euros) también fue paralizado. Esta vez sin ningún tipo de explicación pública. Todo bien en las oficinas de María Pita.