Sí, otra vez. A Coruña ha vuelto a despertar llena de toneladas de residuos. Este martes se rodeó de 200, para ser exactos, fruto de la salida de tan solo dos de los veinticinco camiones de basura encargados de su recogida. La plantilla de trabajadores de limpieza comienza a rozar el hartazgo y denuncia una situación insostenible del servicio: «Estamos trabajando en condiciones que no se pueden mantener. Los camiones no cuentan con las condiciones de seguridad necesarias, y algunos ni siquiera tienen luces. Estamos hartos y cansados de correr detrás de ellos y las barredoras, de no tener ropa de trabajo, de la empresa y del Ayuntamiento», comenta un portavoz de los trabajadores. También avisó que la situación puede ir a peor si no se ofrece una solución urgente a esta serie de problemas, con consecuencias en forma de acumulación progresiva de basura en la vía pública.

Los miembros de Cespa, la concesionaria encargada de este servicio, ya aseguraron que no habrá recogida alguna de residuos hasta que el Gobierno y la empresa les hagan caso y garanticen el cumplimiento de la seguridad. Si tienen que confiar en María Pita lo llevan claro. Miguel Ángel Sánchez, representante de los trabajadores de Cespa, puso al desgobierno mareante en la diana en una intervención en Radio Voz: «Exijo al Gobierno municipal que se moje y haga lo que tenga que hacer para que la empresa solucione un problema que afecta a todos los vecinos, y que nos deja a nosotros como los malos de la película». No pide nada.

Mientras, Xulio Ferreiro sigue en su afán de gastar más energía en atacar a quien le dice que la ciudad está sucia que en arreglar este grave desalisado. «É unha campaña durísima de moitas voces que conseguiu o seu obxectivo», llegó a decir el alcalde coruñés. El mundo real no está muy de acuerdo, y se lo muestra día sí y día también con hechos como este. No es precisamente uno casual, ya que a finales de enero la ciudad ya se despertó con otros cientos de toneladas de basura acumulada por los mismos motivos que estas de finales de abril. Tampoco es casual que la Organización de Consumidores haya tachado a A Coruña como la segunda ciudad que más empeoró su limpieza en los últimos cuatro años, coincidentes con la legislatura de la Marea Atlántica. No solo lo denuncia la OCU, sino una consultora externa encargada de analizar la maquinaria de recogida de A Coruña. En un informe de medio millar de páginas, la consultora Applus confirmó la mayoría de los vehículos utilizados para el servicio sufre «graves averías que imposibilitan su funcionamiento». Hay que ver qué mala suerte ha tenido Ferreiro con este complot de empresas informativas. Mientras, los contratos de recogida y limpieza continúan sin traza alguna de salir adelante. Ya lo dijo el alcalde: campaña.