La basura sigue acumulándose en las calles de A Coruña. La pasada noche de los 27 camiones disponibles, ocho no pudieron hacer su trabajo por diversos incumplimientos de la normativa de seguridad. Y de los que salieron, diez se vieron obligados a regresar a su base por diversas averías. Es el precio que paga la ciudad por la ineficacia en la gestión para sacar adelante la nueva contratación del servicio y vivir en una situación de interinidad. Imposible invertir así en nueva maquinaria para cualquier concesionaria.

Pero Xulio Ferreiro está enfadado. «Farto», concretamente. Al alcalde de A Coruña no le gusta que le digan que su ciudad está sucia, aunque lo haga la propia OCU, y responsabiliza de esta tendencia a la gente que lo denuncia. Fácil. En otro contexto estaría bien utilizar la metáfora de «barrer y esconder el polvo bajo la alfombra» para representar tal omisión de culpa, pero a la Marea Atlántica lo de limpiar no se le da precisamente bien. «É unha campaña durísima de moitas voces que conseguiu o seu obxectivo. Non me estraña que baixe a percepción porque as campañas fanse precisamente para iso», añadió sobre el estudio de la Organización de Consumidores. La única realidad es que A Coruña es la segunda ciudad de todo el país que más empeoró su limpieza, algo que Xulio Ferreiro se niega a admitir aunque las vacas flacas de la limpieza coincidan sospechosamente con el comienzo de su mandato.

Lo que no justificó el alcalde con ningún tipo de campaña de persecución fue la nefasta gestión de los servicios de recogida de basuras y limpieza que ha realizado y realiza su partido desde la entrada a María Pita en 2015. A día de hoy el primero continúa en una situación totalmente irregular que comenzó al principio de 2017, y el segundo está actualmente paralizado por el Tribunal de Contratación a petición del propio sindicato de trabajadores, por la existencia de irregularidades en el pliegue de condiciones. Casi nada. Todo esto también lo provocó «la campaña durísima de moitas voces», parece ser. La limpieza no entra en los planes de la Marea Atlántica, y las elecciones municipales están cada vez más cerca.

La oposición a la Marea Atlántica, por otro lado, no para de contar con motivos (como estos dos últimos) para denunciar la paupérrima situación de limpieza de A Coruña. Bea Mato, candidata del Partido Popular a la alcaldía, es una de las voces habituales de las protestas: «Ha tenido que venir un informe de la OCU para tener el lamentable honor de ocupar uno de los últimos puestos de su ranking. Estos datos ratifican lo que venimos denunciando», comenta. Los a veces amigos y a veces no del Partido Socialista de Inés Rey tampoco son capaces de aislarse de este hecho: «Es una situación vergonzosa, la OCU señala lo que los vecinos han denunciado durante este mandato y confirma lo que todos sabemos desde hace años: que A Coruña, con Xulio Ferreiro, está sucia».