Permítannos presentarle a Alberto Lema, responsable de la Concejalía de Economía Social del Concello de A Coruña que ni siquiera es capaz de cuantificar los resultados de su trabajo, sea el que sea. Por si acaso, ya se encargó de definirlo para aclarar a los despistados: «En lugar de maximizar o beneficio a curto prazo, como fai a economía clásica, repartir os beneficios entre os traballadores». Precioso. Intenciones de dibujos animados aparte, al gobernante de la Marea Atlántica se le rasgaron las vestiduras en una presentación de la segunda edición de su Feria de Economía Social en la que no tuvo más remedio que admitir que básicamente no tiene ni idea si sus iniciativas sirven o no de algo: «Desgrazadamente non é posible coñecer a evolución das empresas segundo a fórmula legal da economía social», confesó un desvalido Lema, solo ante el peligro de la prensa.

Su ristra de controvertidas afirmaciones no acabó ahí. El responsable de dicho área también comentó que, para poder acceder a unos datos de altas y bajas de empresas que no aparecen en el INE, el Gobierno mareante se planteó la creación de un catálogo de entidades de economía social que finalmente no vio la luz. El motivo es realmente triste: «Deixouse atrás por razóns que teñen que ver cos baixos números que representa a economía social na cidade».

A Lema ni siquiera le salió bien la anteriormente mencionada Feria, celebrada el día 5 de mayo en la Plaza de España, porque Arquitectura sin Fronteras (germen Mulleres Colleiteiras) lo aprovechó para poner sobre la mesa varios muros sobre licitaciones y burocracia por parte del partido mareante. Un voluntario de la ONG acusó a los miembros de Marea allí presentes de «montar un paripé» tras lo que él consideraba como una actividad escasa o nula del departamento en lo referente a sus responsabilidades. También echó de menos al equipo de gobierno anterior: «Este, exceptuando a Lema, non ten ningún tipo de comunicación. Era máis fluida a relación con Negreira e Miguel Lorenzo», comentó.