Resulta cómica la intención de la Marea Atlántica de vender como nuevas muchas propuestas que ya lanzó a la luz pública en su exitosa campaña electoral de 2015. Cuatro años de poca demostración de deber y de desidia han provocado que los gobernantes del pueblo hayan cumplido un número de promesas más pequeño que los concejales que les pronostican las encuestas en estos nuevos comicios, así que desde los despachos de Xulio Ferreiro y sus amigos han decidido tomar por tontos a los ciudadanos e incluir en su nuevo programa una cantidad no precisamente escasa de medidas repetidas. Sería curioso echarle un vistazo a las teclas «Control», «C» y «V» de los teclados de sus ordenadores. Ferreiro presentó dicho plan en el paraninfo de la UDC y salió contento porque los allí presentes le habrían aplaudido hasta un número de malabares. No tuvo problema en comenzar esta rompedora estrategia con ellos. La única realidad es que el nuevo plan gubernamental de la formación mareante incluye hasta una treintena de puntos que ya estaban en el de 2015.

Está, por ejemplo, la propuesta de creación de un «Consello da Cidade integrado por agentes sociales y económicos de la ciudad para exigir la debida atención a sus principales necesidades». Ya estaba propuesto y no se hizo. Ferreiro también incluye en su programa la apertura del parque del Observatorio o la estrategia de protección del Medio Ambiente, ambas colocadas negro sobre blanco hace cuatro años. Luego está el apartado referente a la vivienda, uno de los grandes puntos flacos de esta legislatura (y no son pocos), que sufrió más que ningún otro el síndrome del Ctrl+C y Ctrl+V.

Por suerte para el mandatario coruñés, en el paraninfo de la Universidad no había cerca ningún miembro de la oposición que pudiera rebatirle tal cantidad de engaños. No hubo un debate electoral 2.0 en el que el resto de candidatos le demostraran que la mayor parte de sus promesas no eran nuevas. Incluso Francisco Jorquera, no precisamente dado a meterse en «peleas» por el trono de María Pita, se vio incapaz de no recordarle a Ferreiro en el encuentro de Radiovoz que estaba incluyendo medidas de 2015 cuando el todavía alcalde sacó pecho por una reordenación de las líneas de bus que no existen, «pero sí están diseñadas y listas para aplicar en los primeros seis meses de mandato». Insistió en esto en el programa electoral, por cierto. Y hubo aplausos, no quejas. Ojalá todo en la vida fuera así de sencillo.