No es una semana cualquiera para A Coruña. Es una semana decisiva para reflexionar y valorar, para entender que decidir en las urnas el próximo domingo después de cuatro años para olvidar, de un experimento fallido con unos gobernantes que llegaron sin experiencia de gestión y se marcharán tras un absoluto fracaso, un desastre sufragado por la colaboración necesaria de los socialistas, que ahora aspiran a aprovechar esas cenizas para tomar el relevo.

A Coruña ha perdido impulso, se han destrudio empleos en sectores como el industrial o como, bien citaba el nacionalista Francisco Jorquera en algún debate, incluso en un ámbito como el de la banca. La ciudad languidece con un ayuntamiento que no es un agente dinamizador de empleo, ausente de proyecto y de gestión, inoperante. Culmina un mandato en el que no hubo diálogo ni a nivel social ni institucional, apenas una componenda con los socialistas, que le entregaron el mando de la ciudad a la Marea a cambio de nada. “Y ni así se entienden”, zanja Beatriz Mato, la candidata del PP.

Los últimos meses delatan a cada cual. La Marea llega a las elecciones a la defensiva, maquillando cifras, con conflictos en todos los ámbitos y una ciudad paralizada por desidia y dejadez. El ejemplo de lo que sucede con la limpieza viaria o la recogida de basuras, con contratos vencidos es paradigmático de la ausencia de gestión. Los socialistas se inflan con el resultado del 28 de abril. “Lo lógico sería que nada cambiase en un mes”, defiende Inés Rey, una recién llegada que jamás ha gestionado nada. Otra novata que lidera un partido dividido en el que además le han impuesto la candidatura, con tipos como el número dos Lage Tuñas de singular catadura y que además descubren A Coruña ahora mismo, en sus paseos de última hora por barrios que jamás ha pisado. 

BNG y PP llevan más bagaje. Han enfocado los comicios desde hace tiempo, todo lo contrario que Ciudadanos y Vox, que no solo ha formado sus listas a última hora sino que no parece que tengan muchas ganas de publicitarlas, confiados al tirón nacional de sus siglas. Y el domingo, en unas elecciones municipales, se votan personas y proyectos.

Es momento de hacer cuentas. El desgobierno mareante con el apoyo socialista sirvió para aumentar los impuestos y las multas y para que en A Coruñase generase menos actividad económica, menos empleo y menos inversión en los barrios. En estos cuatro años se han dilapidado 1.000 millones del presupuesto municipal. La baja ejecución del presupuesto se tradujo en la acumulación de fondos municipales. El año pasado estaba previsto destinar 15 millones de euros a obras en los barrios. Pero el gobierno local, pese a haber adelantado a la ciudadanía el pago del IBI, no logró bajar el plazo máximo legal de pago a proveedores, situado en 30 días. Como consecuencia, esos 15 millones de euros tuvieron que ser destinados, de acuerdo a la norma estatal, a pagar préstamos con la banca.

Ahora la cuestión es si alguien, bien intencionado, piensa que cambiará algo a mejor si se le da la vuelta a la tortilla y el que gobierna es el PSOE con el apoyo de La Marea. Mismo perro con distinto collar.