Lean las líneas que siguen y si es coruñés pregúntense si estamos ante la persona que les gustaría que dirigiese los destinos de su ciudad.

Apenas unas horas después de resultar elegida en las primarias socialistas, Inés Rey tuvo que rendir cuentas ante sus correlegionarios en la sede del partido. Le preguntaron por un tema que quedó abierto, aunque la candidata a alcaldesa corrió a disculparse con el interesado y éste acepto las excusas. Ofreció unas explicaciones en la sede socialista y los allí presentes decidieron tirar hacia adelante.

La situación venía de 2015, de un desagradable juicio en el que Rey ejerció como abogada de oficio. Nada reprochable hacer tu trabajo. El problema viene con las maneras. Era un caso de abusos a una menor. El padre de la chica, que durante años fue integrante del PSOE, expresó su procupación porque aquella letrada que se cruzó en su camino estuviese en un puesto de tanta relevancia. Y detalló a través de las redes sociales lo que ocurrió en la vista oral. “Su defensa de este desgraciado consistió en poner a mi hija de facilona, insultándola, presionándola, dejándola de buscona y acusándola de una manera tan brutal que los tres magistrados y la Fiscalía tuvieron que saltar con ella para frenarla advirtiéndole incluso de sanciones”.

El diario ABC se hizo eco de esa publicación en Facebook a finales del pasado mes de noviembre y contactó con Inés Rey, que explicó que lo único que hacía era su trabajo. Su defendido  fue condenado a cinco años de prisión por un delito de abusos sexuales, otros cinco de libertad vigilada y la prohibición de no acercarse a 500 metros de la menor por un periodo de ocho años, imponiendo además una indemnización a la familia.

La sentencia señaló como probado que el condenado “tocó a la niña con ánimo libidinoso por encima de la falda las nalgas”, “intentó bajarle las bragas” y “le tocó los pechos por encima de la ropa”, mientras la niña “le dijo que parara” mientras la tenía retenida. La menor tenía doce años en el momento de los hechos. La sentencia incide en como Rey en su estrategia de defensa intentó buscar contradicciones en el testimonio de la menor. 

Inés Rey aportó además una serie de testigos a su defensa que explicaron que la niña tenía problemas en el colegio, que andaba con gente mayor y que, a pesar de su edad, “se maquillaba”. La sentencia negó ese extremo a través de una serie de pruebas periciales y quiso dejarle claro a la abogada que no iba a tolerar “una situación de descrédito con la victimización secundaria de las denunciantes de este tipo de conductas”. El fallo judicial consideró que las secuelas padecidas por la menor quedaron acreditadas por la pericial psicológica y por diversos informes psicológicos de los servicios sociales y hospitalarios.

Cuatro años después de aquel episodio, cuando ya había sido elegida para ser candidata a la alcaldía de A Coruña, Inés Rey acabó por hablar con el padre de la niña para reconocerle que se equivocó en su línea de defensa.