El debate final lo ganó Beatriz Mato. Así lo reflejaron los lectores del medio organizador, La Voz de Galicia, a través de su página web. La encuesta no sale reflejada en la edición en papel del periódico, que no guarda una especial simpatía a la candidata del Partido Popular.

Mato se sobrepuso al clima de crispación que generaron los seguidores de Xulio Ferreiro en lo que deberían de ser dos horas de exposición e intercambio de ideas para mejorar A Coruña. Ellos optaron por los abucheos y las descalificaciones ante el enfado de bastantes de los presentes, entre ellos el candidato del BNG Francisco Jorquera, que se cansó de pedir respeto.

A Ferreiro lo que le cayeron encima fueron argumentos que desnudaron su labor. Y optó por la defensiva desde el primer momento. “A cidade xa estaba máis sucia ao día seguinte das eleccións”, desvió mientras le hacían ver que lleva más de dos años sin actualizar los contratos que deben, entre otras cuestiones, mejorar los servicios de limpieza viaria y recogida de basura. Inés Rey quiso subirse al carro de las críticas, pero Mato le advirtió del regalo del PSOE a Ferreiro para que fuese a alcalde y a su corresponsabilidad. Pero todo se enredó cuando hubo que hablar de corrupción y de Claudia Delso, la edil imputada que este viernes declarará en un juzgado.

El debate avanzó sobre pilares que rozaron el surrealismo. Inés Rey presentó un contrato verbal con Pedro Sánchez para que avancen las infraestructuras en la ciudad: al canidata socialista y, obviamente la de Ciudadanos, abrazaron buena parte del argumentario que exhibe Mato desde hace bastantes meses. “No han construido ni una escuela infantil municipal”, le dijo Rey al tipo al que sostuvo su partido en los cuatro últimos años y con el que espera pactar para ser alcaldesa.

Mientras tanto, en pleno furor mareante, por la platea y en los teléfonos móviles de los simpatizantes de Ferreiro empezó a correr el rumor de que en las últimas encuestas, que ya no se pueden publicar, están remontando. Galicia TOP SECRET está en condiciones de asegurar que no solo es falso sino que el efecto es justo el contrario, que el votante de izquierda empieza a valorar que si hay que poner un contrapeso a los socialistas ese debe ser el del BNG y no el de la Marea.