Fernando Vidal quiere ser presidente del Deportivo. Y se está moviendo para serlo. Lo hace a muchos niveles, con discreción porque lo que muchos llaman elecciones en realidad son un juego de mesa y de poderes. Vidal se mueve como una anguila en ese terreno y gestiona sus silencios incluso ahora que se tiene que manejar ante los medios de comunicación, que no es su asignatura preferida. Tampoco es que esté precisamente asesorado por unos genios en la materia.

Vidal se mueve, calla y blanquea su imagen como si durante años no tuviese que ver con algún desastre generado en el club, especialmente con la gestión de su cantera. Pero de quienes sobre todo no se atreve a hablar es de sus colaboradores. En su puesta de largo se presentó con un Consejo de Administración compuesto por figurantes de los que presumió por su bajo número de carnet de socio. A ninguno de ellos les invitó a abrir la boca. Allí estuvieron como convidados de piedra su abogado, dos peñistas de la misma agrupación, y el presidente de la asociación del fútbol aficionado coruñés, la AFAC, la misma que en su día batalló e impidió que el equipo femenino del Deportivo pudiese entrenar o jugar en A Coruña. Ahora todos se suben al carro. No solo el mandamás del fútbol modesto coruñés sino incluso Vidal, que jamás quiso saber nada del femenino mientras estaba en el Deportivo y al que nadie vio nunca en un partido de las chicas, ni siquiera en el Teresa Herrera que se jugaba en Riazor. Llegaba después al palco. El triunfo ya se sabe que tiene muchos poseedores.

Vidal calla cuando anuncia un organigrama y no ofrece los nombres que estarán en la cúpula, detalle que resultaría relevante para los accionistas y seguidores deportivistas. En cuanto a la dirección deportiva o dirección de fútbol del club asegura que debería hablar con Carmelo del Pozo, que no lo conoce. Pero el segoviano está sentenciado si Vidal accede a la presidencia. El candidato le acusa entre otras cuestiones de haber destrozado “su obra” en el Fabril. Omite el dato nada desdeñable del recorte presupuestario que tuvo que sufrir el filial tras el descenso del primer equipo. Ahí si que puede que Vidal tuviese algo que ver, desde aquellos tiempos en los que iba a Londres a fichar a Mitroglou y al caer la tarde contactaba con Sabón para ofrecer el parte diario de incidencias.

Vidal ya tiene decidido quien será el sustituto de Del Pozo si los accionistas le dan la oportunidad de cortar su cabeza. Ya es curioso que no quiera pregonar que de su mano volverá al club el futbolista que más veces vistió su camiseta. Francisco Javier González Pérez será el director deportivo. Vidal ya lo quiso incorporar en su día al club, pero su regreso no suscitaba precisamente simpatías en amplios sectores del deportivismo. No se atrevió. Ahora lo tiene tan claro que fue hasta Barcelona, donde reside el interesado, a convencerle. Fran será deportivista de nuevo si Vidal sale triunfador el martes en el Palexco. El propio exjugador, que jamás ha ejercido de director deportivo, se dejó querer en la última gala de LaLiga. “Estaría dispuesto a ayudar donde quisiera el club”, dijo.

La otra incorporación que tiene prevista Vidal estaba el pasado martes en la presentación del candidato. Allí le observaba Lis Franco. Suya sería la responsabilidad del equipo femenino. Nada nuevo. Ya había sido la primera opción cuando se creó el equipo hace tres temporadas. Exjugadora del Karbo, hija de un histórico delantero de la Orquesta Canaro que casi lleva al club a ganar la Liga, Franco tuvo sobre la mesa un ofrecimiento para liderar un proyecto que ahora se señala como modélico. Pero le pasó al Deportivo un presupuesto de 100.000 euros anuales por hacerse cargo del trabajo, que incluía varios proyectos audiovisuales. Es decir, pretendía cobrar algo más del doble que lo que facturaba por temporada el responsable de proyectos estratégicos. Le hicieron ver que el equipo femenino era una cuestión más de fe que de negocio. Y Tino Fernández derivó esa misión a un empleado del club, Pablo Pereiro. 

Vidal quiere recuperar la opción de Franco, que parece haber llegado a un acuerdo para asumir, ahora sí, el trabajo. Tan interesada está que ésta semana acudió a las oficinas del club para hacerse abonada. Apenas le dará tiempo a disfrutar de los partidos contra el Mallorca y el Córdoba y ojalá de dos más ante el play-off, pero tampoco hizo una gran inversión porque se sacó el abono de Pabellón Inferior, la localidad más barata del estadio. Con idea de mudarse al palco, obviamente.