José Bello Pallas lleva viviendo de la política muchos años. Primero como Teniente de Alcalde y concejal de urbanismo del PP, después como tránsfuga en Terra Galega. Esto último, desde 2001. Primero dejó en la cuneta a Manolo Varela y le despojó de la alcaldía, en venganza porque el popular Alcalde de Carballo se negaba a ceder a las presiones de Pallas para otorgar licencia de un nuevo centro comercial y, años más tarde, desesperó al histórico Manuel Andrade, que se marchó de TEGA harto de los manejos de Pallas.

Es decir, con su doble traición, Pallas fue el único causante de que haya existido un gobierno del BNG en Carballo durante los últimos 16 años. En la hemeroteca existen fotos de Pallas celebrando las victorias electorales con Evencio Ferreiro, cabeza visible del BNG de Carballo. Este constructor de poca monta tejió una red de amigos que con el tiempo compraron la mayor bolsa de suelo que existe en Carballo y financiaron su carrera política. Es famosa la pancarta con su foto que colgó en un edificio con problemas urbanísticos, comprometiéndose a mediar en una solución para terminar la obra.

En los últimos cuatro años llevó a cabo una estrategia de atacar todo aquello que pudiese beneficiar a Carballo. Atacó a la Policía Local. Atacó a los funcionarios del ayuntamiento, poniendo en duda su capacidad técnica. Atacó al Club de Fútbol Bergantiños. Atacó a los clubs deportivos de Carballo criticando las subvenciones que cobraban legalmente. Atacó al Casino de Carballo y trató de perjudicar la sostenibilidad de esta entidad social y cultural. Por si fuera poco, tuvo una especial fijación en sus ataques a varias empresas de Carballo que dan empleo a muchos trabajadores de la zona desde hace años.

El brazo ejecutor de Pallas, el concejal de TEGA Andrés Eirís Barca, ejerció de látigo y dedo acusador durante los últimos cuatro años, pero no dimitió cuando lo cazaron conduciendo sin carnet al tener todos los puntos retirados. Los que exigen a los demás máxima honestidad practican el viejo dicho de “consejos vendo que para mí no tengo”. La propuesta estrella de Pallas en la campaña electoral de las municipales de Carballo es construir una ciudad deportiva en terrenos situados en A Lagoa, una excelente excusa para desarrollar jugosos proyectos urbanísticos. El ínclito Pallas no disimula en absoluto su ambición urbanística y coloca grandes carteles por todo Carballo con una “raya al medio” de un plano que delata sus intenciones.

Es famosa la frase de Pallas cada vez que entra en las tabernas. Con los brazos abiertos anuncia su grito de guerra: “ponlle un viño a todos, que paja Pallas”. Parece que quiere ganar votos a base de invitar a vinos y a pinchos. La vieja escuela de los caciques.

Lo dicho, Carballo “non merece Pallas nos ollos”. Esperemos que los que lo han votado se quiten la venda de los ojos.