El Deportivo tendrá esta noche nuevo presidente. Aunque puede ocurrir que todos los candidatos susciten más votos negativos que positivos y el Consejo de Administración que preside Tino Fernández tenga que prorrogar una situación a la que jamás se ha llegado. El centenario club blanquiazul tendrá un presidente accidental porque unos pocos, una minoría tan ruidosa como nociva en la que abundan interesados y arribistas, generó el hartazgo que animó a que Tino y los suyos bajasen la persiana. Hartos de cretinos, indeseables e imbéciles. El presidente que tuvo el valor de tomar un club en bancarrota y levantarlo recibió en su despedida en Riazor una placa de la Federación Gallega de Fútbol. Su predecesor la recibió de un trío de ultras.

Los culpables de que el Deportivo esté en el frenopático criticaron a Tino por no dimitir, luego por hacerlo porque lo hizo en mal momento, después por no explicar los motivos de la renuncia. Ahora tratan de hurtarle el derecho que ha adquirido, mediante la libre compra de acciones, a acudir ante las urnas a expresarse. Son los mismos que quieren que les digan quienes son los máximos accionistas de una sociedad anónima y que votan cada uno de ellos para decidir si también les hacen la vida imposible. Señalar al votante es fascismo.

En ese ambiente, Estrella de Galicia se ha apresurado a avisar de que se abstendrá, detalle lógico en una empresa que además es patrocinadora del club y que debe estar al margen de cualquier candidatura. La cervecera siempre ha apoyado al club, estuviese quien estuviese al frente. Otra cosa es lo que deban hacer los particulares, como Tino Fernández o como Iñaki Rivera. Que haya quien se plantee influir o censurar su libertad es como para que alguno se piense con quien nos estamos moviendo en esta ciudad y en este club.

Lo normal es que Paco Zas sea el nuevo presidente del Deportivo. Y lo será porque, a pesar de que no se trata de un gran orador ni su discurso haya tocado la fibra sensible de seguidores y accionistas, ha sabido presentarse como el director que seguirá la partitura que desea la mayoría de los aficionados: la del continuismo y la estabilidad que le ha dado al club la directiva saliente. Zas ganará no por Tino sino por el tinismo, porque la gente entiende que este club lo que necesita es más tino. Y quizás algo más de mala leche.

Por el camino se quedará Fernando Vidal, que aún así no solo ha suscitado el apoyo de algunos grandes y medianos accionistas sino también el de bastantes pequeños. Vidal supo tocar teclas y además se presenta con un consejo de palmeros que nada pintarían con él al frente del club, pero que pueden mover algunas voluntades. El presidente de la AFAC, que no manda ni en el AFAC, ha movido acciones entre el fútbol modesto. Y los dos peñistas de la Cabaña del Cazador han puesto todo el churrasco sobre el asador para convencer a un gremio que siempre agradeció sentirse paniaguado. No parece que ni así les vaya a llegar.

Martínez Loira acabó convertido en una anécdota, en una irrelevancia que en las últimas horas terminó de inmolarse con un llamamiento a la unidad cuando ya hasta el tato sabe que apenas tiene apoyos. Con Vidal tiene todos los caminos cortados y Zas lo despachó sin mayores discusiones. Ahora está por ver que ocurre con su previsión de que pronto volverá a votarse un presidente si él no salía elegido. A lo mejor todo cambia antes de lo pensado porque un club en causa de disolución y con un descomunal patrimonio negativo está abocado a una nueva ampliación de capital. Y ahí ya hay quienes tienen claro que el Deportivo necesita un brazo fuerte que le guíe.