No resulta descabellado pensar que alguien que quiere bien a Paco Zas aconsejó a Fernando Vidal que convocase una rueda de prensa para analizar lo sucedido en la Junta de Accionistas apenas unas horas de un partido vital para el Deportivo. Es sencillo deducir que alguien que solo desea lo mejor para el nuevo presidente del equipo blanquiazul se le puede pasar por la cabeza seducir a Vidal para que ponga un borrón sobre la decisión de los propietarios del club. Apenas alguien muy alejado de la realidad podría percibir que después de tantos avatares societarios la gente no anhelaba otra cosa que fútbol, que ganase su equipo y gozar de un pase a las eliminatorias por el ascenso que hace unos días parecían una utopía. Pues existe esa persona. Y Vidal salió a la palestra no solo para dejarse jirones del prestigio o predicamento que tuviese entre el deportivismo sino para dejar claro a muchos de los que le confiaron sus acciones que habían cometido un error.

Ese era en las horas previas al partido contra el Córdoba el sentimiento de un buen número de accionistas del Deportivo, pero sobre todo el de algunos de los mayoritarios. Porque a Vidal le apoyaron bastantes de los grandes. Varios de ellos ya han expresado su disgusto porque el depositario de su confianza, que además es más o menos pública, haya salido a pecho descubierto a dinamitar el mandato de los dueños del club. Y también a disparar contra Tino Fernández, que tiene más predicamento entre esos grandes accionistas del que cree Vidal. De hecho alguno de ellos asegura que le cedió sus acciones porque entendía que el exconsejero iba a ejercer un mandato continuista en el club.

Vidal se ha ganado ahora el favor de un curioso batiburrillo que hasta hace quince días se refería a él entre la difamación y el insulto. Trolls, ultras y nostálgicos de Lendoiro se han subido a su carro mientras por el otro lado se bajan accionistas de todo tipo y condición alertados por sus contradicciones. Porque Vidal nunca le hizo ascos a las acciones de Tino y aquellas que le delegaron centenares de pequeños propietarios al expresidente hasta que supo que no iban a ser para él. Ahí montó la pataleta para situarse en el camino de la cascarillación.

Pero ya antes había despertado resquemores. Sobre todo entre aquellos que acudieron a una reunión en casa de Paco Zas cuando Lendoiro era todavía presidente del Deportivo y el club estaba contra las cuerdas. Fue al inicio del verano de 2013 y el ahora máximo mandatario blanquiazul recibió en su hogar a varios accionistas que entendía que podían decir algo sobre el futuro de la entidad. Zas ya barruntaba erigirse en alternativa para hacerse cargo del club. Y se produjo un debate sobre la situación en el que tan solo dos personas se salieron del carril para dejar clara su fe en que Lendoiro iba a ser capaz de darle la vuelta a la situación, encontrar un acuerdo con los principales acreedores del Deportivo y salir de la crítica situación en la que se encontraba el club. Esos dos crédulos fueron Tino Fernández y Juan José Jaén. 

Fernández y Jaén tardaron, a la vista de los acontecimientos, poco tiempo en cambiar de opinión. Tino salió de aquella reunión con la mosca tras la oreja y en poco tiempo decidió dar el paso para montar su propio proyecto, persuadido de que el Deportivo iba camino del abismo. Pero durante los últimos días, antes de presentarse en la Junta de Accionistas, Vidal se arrogó la paternidad de la alternativa a Lendoiro. “Lo fui al principio de todo cuando me reúno con Tino y le transmito mi preocupación por la situación del club. Creíamos que Augusto estaba en un callejón sin salida. El club estaba embargado, pendiente del convenio con Hacienda y el futuro era muy incierto. Animé a Tino y le mostré mi apoyo para que fuese el presidente porque siempre he creído que es una persona muy capacitada, de hecho ha salvado todos los match ball que hemos tenido”, declaró Vidal en una entrevista publicada por La Opinión apenas tres días antes de la Junta de Accionistas. “En aquel momento pensaba que Tino era la persona idónea, igual que lo pienso ahora”, remarcaba el candidato derrotado el 28 de mayo.

Las declaraciones antes, durante y después. El toque ególatra de quien no estuvo en el inicio de la alternativa, pero quiere presentarse como protagonista. Los vaivenes de alguien que parece dispuesto a todo con tal de llegar al poder, incluso sin medir los tiempos, han hecho que pensar a mucha gente que empieza a clasificar información. Este sábado, al fin lejos de la silla eléctrica, Tino Fernández disfrutó de la clasificación del Deportivo para el play-off en el palco de Altia. Allí en segunda fila, a su derecha, se sentó Ignacio Rivera, consejero-delegado de Estrella Galicia.