El candidato a la presidencia del Deportivo que logró juntar 20.000 acciones menos que Fernando Vidal y sumó poco más de 3.600 que Cochomono ha decidido agitar el avispero. Esperemos que lo haya hecho con buenos ropajes, no sea que algún aguijón le acabe dañando. Jesús Martínez Loira (Cangas, 1970) ha denunciado ante el Deportivo irregularidades en la última ampliación de capital de la entidad. Por si acaso desde el primer párrafo de su denuncia y en negrita ya apunta a su diana, al director corporativo y al director económico-financiero de la entidad, que coinciden en la misma persona: José Benito González-Dans.

La repecursion tibia de la denuncia tanto en los medios de comunicación y en las redes sociales, así como la ausencia de pruebas que sostengan sus afirmaciones, invitan a pensar que, ni en la rueda de prensa que tiene anunciada para el próximo martes, podrá darle contenido a un lamento cuanto menos curioso.

Martínez Loira, que como buen natural de O Morrazo fue seguidor del Celta en su juventud, ejerció durante los últimos cinco años y medio como uno de los colaboradores más estrechos del Consejo de Administración del Deportivo. No estaba en nómina del club porque su vínculo de dedicación exclusiva con la Diputación se lo impedía, pero él mismo se presentó, al dar el paso para tratar de presidir el club, como “asesor de proyectos estratégicos”. El Deportivo abonó a una empresa radicada en A Coruña varios pagos por esos servicios que Martínez Loira asegura que realizó él. Entre esos proyectos figuró el de establecer las bases y hacer un seguimiento de todo el proceso de ampliación de capital en la sociedad. 

Dos años y medio después de finalizar la ampliación que ahora cataloga de manipulada, Martínez Loira afirma haber encontrado irregularidades en el proceso que ayudó a desarrollar e incluso detalla el número de acciones que según él se adquirieron de manera tramposa. ¿Lo desconocía cuando asesoraba al club o, como muy tarde, cuando hace dos meses salió a la palestra para pedir el apoyo de Tino Fernández y los máximos accionistas de la sociedad? Y, en todo caso, ¿de qué filiales o empresas interpuestas habla Martínez Loira que ejercen ahora un control total de manera irregular? ¿A cuántas personas y a quiénes señala? ¿Están entre ellos los máximos accionistas del Deportivo? ¿Hubo realmente trampas o estamos ante una pataleta o una venganza por decisiones que perjudicaron a él o a personas afines? ¿Deslizó Martínez Loira ante el club la posibilidad de disponer de su silencio si le ponían sobre la mesa la cabeza de González-Dans? ¿Le mandaron a esparragar? Y, sobre todo: ¿Tiene mejores condiciones Martínez Loira para la alfarería que Fernando Vidal, en vista de cómo se maneja con el barro? 

El excandidato apunta en su escrito al Deportivo que les ofrece esa información para que actúen en consecuencia y hace hincapié “en especial” en los “contratos de alta dirección”. Y pide que además se realice un estudio sobre diversos compradores de acciones del club. Finalmente abre la posibilidad de emprender acciones judiciales, cuestión que en todo caso ya existe precedente de que no siempre cumple cuando la pregona.

No fue la única maniobra del funcionario cangués, que en las horas previas a la Junta de Accionistas venció cualquier tipo de escrúpulo y trató de hacer un acercamiento a Fernando Vidal, con quien hasta entonces era agua y aceite. Loira le ofreció al ex consejero deportivista integrarse en su candidatura junto a uno de sus compañeros, presumiblemente Juan Vázquez, el presidente del Victoria.

Vidal rechazó la entente a pesar de que Loira mantiene una buena sintonía con la persona a la que el empresario naval iba, según diversas fuentes consultadas, a ofrecerle dirigir la Fundación del Real Club Deportivo. Vidal, que ha optado por el silencio tras su mal experiencia post-electoral en una rueda de prensa que le costará bastantes apoyos, le ofreció ese cargo, que podría llegar a dotarse económicamente, a Augusto César Lendoiro. Loira finalmente se presentó liderando una candidatura en la que resultó ser el que menos apoyo recibió entre los suyos.